Fallo DeMotores, parecido a Rodríguez, pero diferente (y mucho).

Fallo DeMotores, parecido a Rodríguez, pero diferente (y mucho). Por Paula Vargas El Dr. Santiago Gini comentaba en este blog el fallo “Demotores” (Gomez c. Dridco S.A.) que extiende, en apariencia, la doctrina del fallo de CSJN “Rodriguez María Belén”…
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Fallo DeMotores, parecido a Rodríguez, pero diferente (y mucho).

Por Paula Vargas

El Dr. Santiago Gini comentaba en este blog el fallo “Demotores” (Gomez c. Dridco S.A.) que extiende, en apariencia, la doctrina del fallo de CSJN “Rodriguez María Belén” a un conflicto entre un comprador defraudado y la página web en la que se publicó el producto fraudulento, que no es un motor de búsqueda sino un prestador de servicio de almacenamiento.

Como ya dijera el Dr. Gini, el fallo recepta la responsabilidad subjetiva, de acuerdo a la cual un Intermediario de Internet solo es responsable de una ilicitud una vez que toma conocimiento efectivo del contenido dañoso y no lo remueve.

El fallo, por ser escueto, deja algunas cuestiones sin explicar o sin distinguir que no obstante merecen explicación y distinción.

En el fallo Rodríguez, lo que se discutía era la responsabilidad del motor de búsqueda por no remover un contenido luego de haber sido notificado por la actora, mediante la demanda.

La CSJN adopta entonces el principio de no monitoreo, según el cual, el motor de búsqueda no tiene obligación de investigar o controlar la legitimidad de los contenidos que circulan en la red. El fallo Rodríguez es un fallo sobre bloqueo de contenidos en Internet.

En el caso que se comenta, se extiende el standard de Rodríguez por un lado a un Intermediario que no es un motor de búsqueda sino un servicio de almacenamiento, y además a otro tipo de situación ajena a la obligación de remover contenido, como lo es la compraventa de un bien fraudulento.

El fallo resuelve que:las empresas titulares de las plataformas online serán responsables por los daños y perjuicios ocasionados por la compra y venta de productos falsos realizados a través de sus sitios, cuando quede demostrado que tuvieron una participación activa o un conocimiento efectivo de la ilicitud del acto”. Este es un estándar bastante diferente al de Rodríguez ya que la ilicitud del acto excede a la ilicitud del contenido en sí.

Parecidos pero diferentes: Conocimiento de la ilicitud de un contenido vs. conocimiento de la ilicitud de un acto o tener una participación activa.

Rodríguez es un fallo de responsabilidad por la (no) remoción de contenido ilegítimo, cuya publicación produce un daño. Este es un caso de responsabilidad por daños causados por un bien fraudulento, y la remoción o no del contenido con posterioridad al acto es irrelevante. Lo único que tienen de similar es que adoptan un estándar de responsabilidad subjetiva por conocimiento de la ilicitud, pero ahí se termina el parecido, porque son ilicitudes diferentes.

En ambos casos se compromete la libertad de expresión del Intermediario, ya que responsabilizar desproporcionadamente a un Intermediario por contenidos y actos de terceros, produce una merma en la oferta de plataformas de publicación.

  1. Conocimiento del Acto

En un caso (Rodríguez), el contenido es ilícito y el daño lo causa la permanencia de la publicación del contenido. En este caso, el producto incluido en una publicación es ilícito, lo cual acepto, puede convertir en ilícito al contenido, pero el daño no lo causa la continuidad de la publicación (al menos en este caso).

En este caso, el daño se causa con la transferencia del bien y la permanencia de la publicación es irrelevante.

Entonces, por un lado es correcto que el fallo disponga que no existe por parte del Intermediario obligación de monitorear en procura de detectar contenido ilegítimo.

Pero considero incorrecto que se deje abierta la posibilidad de responsabilizar a un Intermediario a partir de que “toma conocimiento de la ilicitud del acto”. En este caso, la remoción del contenido no aporta solución alguna al daño causado al actor. ¿Cuál es la conducta diligente esperable del Intermediario en este caso? ¿Remover un contenido que en realidad ya es inocuo? ¿que puede hacer el Intermediario en el momento en que toma conocimiento del acto ilícito? En definitiva, no explica el fallo porque la toma de conocimiento de un acto ilícito genera responsabilidad, si sobre lo único que puede incidir el Intermediario es sobre la publicación del contenido referido a ese acto y no sobre el acto en sí.

Lo que pretendo enfatizar es que en los casos en que el daño se deriva de un producto fraudulento, y no de la continuidad de la publicación de un contenido, el Intermediario no debe ser responsabilizado en ningún supuesto, tome o no conocimiento de la ilicitud.

Distinto es el caso del daño derivado de la publicación en sí, como lo era la afectación al honor de María Belén Rodríguez.

Tal vez podría pensarse en un caso en que la publicación de un aviso permite adquirir ejemplares individuales de un producto dañoso. En este caso, tal vez, tomar conocimiento por parte del Intermediario del daño causado por el acto de compraventa de uno de esos productos podría implicar su obligación de remover la publicación, o generar su responsabilidad.

Otra posibilidad es que el Intermediario tome conocimiento efectivo del acto ilícito (que a todo evento debe determinarse si es la compraventa del bien o la publicación de la oferta del mismo) con anterioridad a que ocurra la compraventa. Pero esto se contradice con el principio de no monitoreo.

  1. La “participación activa” del Intermediario

También encuentro que debería ser analizado con más detenimiento la división entre plataformas “activas” y plataformas “pasivas”. El fallo es ambiguo en que casos se refiere a un supuesto o a otro. Por ejemplo, menciona a MercadoLibre, ¿solo por referir a un Sistema de pagos es un tercero involucrado activamente en la operación?

Dice el juez que “De lo dicho se concluye que Dridco S.A no ejerce un rol activo en las operaciones de compraventa que pudiesen concretarse a partir de los anuncios registrados en su sitio. En efecto, y a diferencia de lo que ocurre con otros sitios web (vg. Mercado libre, Mas Oportunidades.com, De Remate.com) que sí participan activamente de las operaciones que se realizan ofreciendo canales de comunicación entre usuarios y medios de pago ), “de motores.com” proporciona un espacio para publicar automotores que desean ser vendidos cobrando por ello un precio que varía de acuerdo al tiempo y condiciones de publicación. Su función en tal caso se limita a posibilitar el contacto entre vendedores y potenciales compradores, sin que exista ninguna intervención en las tratativas ni en las operaciones que finalmente pudieren concretarse.”

El fallo es peligroso para las plataformas de ecommerce si eso es lo que quiso establecer. Debería ser entendida esa afirmación como obiter dictum y reconsiderada en fallos posteriores.